En el corazón del mercado municipal de La Antigua Guatemala, entre verduras, bananos y ventas diarias, una comerciante demuestra que la verdadera grandeza está en los actos sencillos.
Se llama doña Mari de la Cruz, y cada mañana, además de atender su venta con una sonrisa, dedica tiempo y recursos para cocinar un platillo especial para sus clientes más fieles: los perritos callejeros.
Con hígado de pollo, concentrado y mucho amor, doña Mari alimenta a estos nobles caninos que la esperan cada día moviendo la cola y el corazón. No solo les da comida, les da cariño, palabras y la dignidad que muchos les niegan.
Su gesto no pasa desapercibido. Vecinos, turistas y ahora las redes sociales se han conmovido ante su entrega, reconociéndola como un verdadero ejemplo de humanidad en tiempos donde la indiferencia parece reinar.

En un país que necesita más noticias que inspiren, doña Mari nos recuerda que el amor sin condiciones existe… y que a veces lleva delantal, sirve con cuchara y se expresa en silencio.
¡Gracias por su ejemplo, doña Mari! En Guate aún brillan los corazones grandes.
Buenas Noticias GT, porque las buenas acciones también merecen un titular.