Ricardo Arjona volvió al punto de partida. En tierra guatemalteca, el cantautor afina cada detalle de lo que será su residencia más ambiciosa, con 15 conciertos consecutivos en el Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, programados entre el 31 de octubre y el 23 de noviembre.
Los ensayos comenzaron en Antigua, donde Arjona ha instalado su base de preparación junto a su equipo técnico y músicos. En jornadas intensas, se realizan pruebas de sonido, ajustes de luces y revisión de escenografía. Todo bajo una misma línea: entregar una experiencia cuidada, íntima y contundente.
A diferencia de una gira convencional, esta residencia no busca recorrer ciudades, sino crear un espacio fijo en el que la música, el relato y la historia se encuentren en un solo escenario. Arjona eligió su país como el punto de arranque de esta nueva etapa, una decisión que tiene peso simbólico y artístico: regresar a donde todo comenzó para compartir lo que su carrera ha construido a lo largo de décadas.

El montaje en el Teatro Nacional incluye un diseño escénico especial, con iluminación precisa y una disposición que permitirá al público vivir los conciertos desde una cercanía inusual. Según fuentes de producción, el propio Arjona ha estado involucrado en cada aspecto visual y sonoro del espectáculo, cuidando los matices con la misma disciplina que lo caracteriza en el estudio.
La expectativa es enorme. Las entradas para las primeras funciones se agotaron en cuestión de horas, confirmando que el público guatemalteco mantiene una conexión profunda con su música y su trayectoria.

Más que un regreso, esta serie de conciertos marca un reencuentro entre Ricardo Arjona y su gente, en el escenario que mejor representa la historia del arte nacional. Guate vuelve a ser el centro de su inspiración, y el escenario, el lugar donde esa historia continúa.
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