Lo que comenzó entre hilos, telares y manos pacientes en Santiago Atitlán, hoy tiene lugar en uno de los escenarios más grandes del continente. Quince artesanos Tz’utujiles, liderados por José Isaías Tiney Sisay, fueron los encargados de confeccionar los trajes y artículos oficiales que acompañan la residencia musical de Ricardo Arjona, titulada SECO.
El proyecto nació de una colaboración entre el taller de Tiney y la empresa responsable del mercadeo oficial del artista. La idea: unir la fuerza del arte textil con la música guatemalteca que ha trascendido fronteras.
Cada camisa, chumpa y gorra elaborada para la gira fue tejida con diseños inspirados en los paisajes, símbolos y colores de Atitlán. Las piezas mezclan técnicas ancestrales con acabados contemporáneos, una combinación que logra transmitir identidad sin perder modernidad.
Como parte del homenaje al proceso artesanal, el grupo instaló un telar en vivo dentro del recinto del concierto, permitiendo que los asistentes presencien la elaboración real de los tejidos. Una escena poco común en la industria musical, pero profundamente significativa: mientras suenan los acordes de Arjona, también se escucha el ritmo de los telares Tz’utujiles.

Para Isaías Tiney, el proyecto es más que un encargo: es una oportunidad de representar a su pueblo y de dignificar el trabajo artesanal en escenarios donde el arte indígena no siempre tiene espacio. “Es un sinónimo de honor”, afirma, al ver cómo su equipo logra entrelazar tradición y cultura popular guatemalteca.

La participación de estos artistas textiles en la gira SECO no solo muestra la versatilidad del talento guatemalteco, sino que refuerza un mensaje profundo: lo hecho en Guate tiene alma, historia y calidad para competir en cualquier parte del mundo.
Cuando el telar y la guitarra comparten escenario, el arte guatemalteco no solo se muestra: se impone. Y eso, sin duda, es una Buena Noticia GT.