El corazón de Xetawal, un rincón de San Pedro La Laguna, latía débilmente por años. La calle que antes había sido testigo de las historias de los abuelitos que trabajaban en la siembra a orillas del lugar, se encontraba olvidada, sin vida ni colores que reflejaran la historia de su gente.
Pero los vecinos de este lugar decidieron cambiar eso. Ante la falta de atención y el abandono, comenzaron a tomar acción, demostrando que el poder de la comunidad puede transformar cualquier espacio. Así, con esfuerzo y colaboración, instalaron postes de luz y comenzaron a decorar la calle, dándole un toque de frescura y de esperanza.
El Colectivo de Artistas Tz’unun Ya’, conformado por artistas locales, fue invitado a sumarse a la iniciativa. La colaboración fue natural, pues el objetivo era claro: devolverle la vida y el color a una de las calles más olvidadas del cantón, un lugar con historias que merecía ser reconocido.
Hoy, la calle en Xetawal es un símbolo de recuperación. Lo que antes era un espacio sombrío y olvidado, ahora es un lugar vistoso que refleja no solo el esfuerzo colectivo de los vecinos, sino también el compromiso por recuperar y mejorar los espacios comunes. La transformación no fue posible gracias a grandes inversiones o proyectos externos, sino a la unión de la comunidad y el talento de los artistas sampedranos, quienes con su arte aportaron a este renacer.

Este proyecto es prueba de que el trabajo conjunto de la comunidad puede crear cambios significativos. En San Pedro La Laguna, los esfuerzos de los vecinos y artistas locales no solo han embellecido un lugar, sino que también han revitalizado el espíritu de cooperación y pertenencia, demostrando que juntos podemos recuperar lo que parecía perdido.

Una muestra clara de que la cultura y el arte son vehículos de transformación y de que en la unidad está la fuerza.
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