Como cada año, la emblemática Carrera San Silvestre volverá a recorrer las principales vías de la capital y otros municipios, consolidándose como la última gran cita deportiva del año en Guate. Esta competencia popular, que se celebra cada 31 de diciembre, combina deporte, convivencia familiar y celebración en un ambiente festivo para despedir el ciclo anual con energía y salud.
La tradición de correr 10 kilómetros en la víspera del Año Nuevo tiene sus raíces en el Gran Premio San Silvestre de São Paulo, Brasil, evento fundado en 1925 y replicado luego en diversos países del mundo.
En Guate, la San Silvestre se comenzó a correr en 1957, cuando la capital adoptó la idea y organizó la primera edición, que partió del Cerrito del Carmen y recorrió varias arterias de la ciudad. Desde entonces, la carrera ha evolucionado, extendiéndose a municipios como Quetzaltenango, Cobán, Antigua, la ciudad colonial; y Escuintla, entre otros.
En la capital guatemalteca, el punto de salida y meta habitual es el Estadio Doroteo Guamuch Flores, desde donde los corredores atraviesan la Avenida Reforma, el Obelisco y la Avenida Las Américas, completando el circuito de 10 kilómetros trazado por la organización. Esta ruta se ha convertido en un símbolo del cierre de año, esperado tanto por atletas competitivos como por aficionados, familias y espectadores.
La San Silvestre no es solo un reto atlético; también destaca por su espíritu festivo. Muchos participantes aprovechan para correr disfrazados, mostrando creatividad y aportando un componente colorido y alegre al evento. Categorías especiales como disfraces y premios sorpresa añaden un toque de diversión además de la competencia tradicional.
Para algunos corredores de alto rendimiento, la carrera también ofrece un espacio para destacar. En ediciones recientes, atletas élite han dominado la prueba, cruzando la meta en tiempos competitivos y contribuyendo al nivel deportivo de la San Silvestre guatemalteca.
El evento representa mucho más que una carrera: es una tradición arraigada en la cultura deportiva guatemalteca, un símbolo de solidaridad, salud y celebración comunitaria, y una forma activa de recibir el Año Nuevo junto a cientos de compatriotas.