En Aldea Chixolop, Baja Verapaz, los vecinos decidieron no esperar. Con recursos propios y el apoyo de remesas enviadas por paisanos desde Estados Unidos, pavimentaron un kilómetro completo de carretera que conecta directamente con Aldea San Gabriel Pasuj.
La obra, valorada en Q452 mil, fue financiada y ejecutada por la misma comunidad. Familias que aportaron de lo poco o mucho que tenían, migrantes que enviaron su apoyo desde el exterior y un liderazgo local firme lograron una vía funcional que hoy cambia la movilidad y la vida diaria de ambas aldeas.
Un punto clave del proyecto fue el liderazgo de un grupo de mujeres de Chixolop, quienes asumieron la tarea de recaudar, organizar y administrar los recursos económicos. Su trabajo permitió que el proyecto avanzara con orden, transparencia y compromiso comunitario.
Durante la inauguración, los vecinos colocaron las banderas de Guate y de Estados Unidos como símbolo del esfuerzo conjunto entre quienes viven en la comunidad y quienes, desde el extranjero, siguen invirtiendo en el bienestar de su gente.

Esta carretera nació del trabajo colectivo, de la organización vecinal y de la decisión de construir soluciones reales.

Historias como esta confirman que en Guate, cuando la comunidad se une, los proyectos sí avanzan.
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