Miles de guatemaltecos se reunieron el pasado 24 de enero para participar en la tradicional peregrinación ciclística hacia la Basílica del Cristo Negro de Esquipulas, en el departamento de Chiquimula, en un acto que combina esfuerzo físico, espiritualidad y convivencia comunitaria.
La romería, que cada año congrega a familias, clubes de ciclismo y grupos comunitarios provenientes de distintos puntos del país, partió desde la Catedral Metropolitana en la capital guatemalteca. Los participantes recorrieron largas distancias en bicicleta con el objetivo de rendir homenaje, cumplir promesas, expresar agradecimiento o solicitar bendiciones ante la venerada imagen del Cristo Negro de Esquipulas.
Las autoridades y participantes destacaron que esta actividad va más allá del esfuerzo deportivo, pues fortalece la identidad cultural y espiritual de las comunidades involucradas. La ruta compartida entre los ciclistas se convierte en un espacio de encuentro, solidaridad y reafirmación de la fe católica, tradición que se ha transmitido de generación en generación.
Históricamente, la devoción al Cristo Negro se remonta al siglo XVI, cuando la imagen fue esculpida por el artista Quirio Cataño en 1594 y, con el tiempo, Esquipulas se consolidó como uno de los principales destinos de peregrinación religiosa en Centroamérica.
La peregrinación ciclística se suma a otras formas tradicionales de romería, como las caminatas a pie o las peregrinaciones en motocicleta (como la conocida Caravana del Zorro), evidenciando la diversidad de modos en que los fieles expresan su devoción hacia esta emblemática figura religiosa.
Adicionalmente, el evento forma parte de una propuesta conjunta entre Guate y Panamá para que las Romerías a Esquipulas sean inscritas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, cuya decisión final se conocerá en diciembre de 2026 en China.
