Cada 1 de noviembre, en Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, el tiempo se detiene para dar paso a una de las prácticas culturales más singulares del país: el “Juego de Gallos”, conocido en la comunidad como Sqech Koya, una carrera ceremonial de caballos con profundas raíces en la cosmovisión maya Mam.
Este año, los propios portadores de la tradición dieron un paso clave. Llegaron ante autoridades gubernamentales para solicitar formalmente que esta práctica sea declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Nación. La gestión no nace desde un escritorio, nace desde la comunidad que la ha sostenido por generaciones.
El “Juego de Gallos” no es una competencia deportiva convencional. Los jinetes visten indumentaria ceremonial con sombreros adornados, cintas y colores que identifican a la localidad. Antes de montar, realizan un ritual que incluye la ofrenda de gallos a la Madre Tierra como símbolo de permiso y protección para participar en la carrera.
La actividad convoca a pobladores y también a migrantes que regresan exclusivamente para ser parte de esta fecha. La tradición se transmite de padres a hijos, y forma parte del calendario espiritual y cultural del municipio, en el marco de la conmemoración de los Santos Difuntos.

Quienes impulsan la declaratoria buscan algo concreto: que el Estado reconozca oficialmente el valor histórico, espiritual y cultural de esta práctica para garantizar su resguardo y continuidad en el tiempo.

Desde Todos Santos, la solicitud ya está sobre la mesa. Una muestra de cómo las comunidades de Guate se organizan para proteger lo que consideran parte esencial de su historia viva. Esto también se cuenta en Buenas Noticias GT.