La comunidad católica de Quetzaltenango se reúne en oración y gratitud para recordar la vida y el servicio de monseñor Carlos Enrique Yarzebski Guerra, el querido Padre “Quique”, un sacerdote que dedicó más de cinco décadas a acompañar, orientar y sostener a miles de familias en el occidente de Guate.
Ordenado sacerdote en 1976, construyó una trayectoria pastoral marcada por la disciplina, la coherencia y la cercanía con su pueblo. Su ministerio se desarrolló en distintas parroquias, donde formó jóvenes, fortaleció matrimonios y acompañó momentos decisivos en la vida de innumerables fieles. En enero de este año celebró 50 años de sacerdocio, una fecha que resumía medio siglo de constancia y compromiso.
En 2014 recibió el nombramiento de Capellán de Su Santidad por parte del papa Papa Francisco, un reconocimiento honorífico que confirmó la solidez de su servicio dentro de la Iglesia. Para quienes lo conocieron, ese título fue consecuencia natural de una vida entregada con seriedad y vocación.
El Padre “Quique” fue consejero firme en tiempos de incertidumbre, promotor de obras parroquiales y guía en procesos comunitarios que fortalecieron la vida espiritual en la región. Su presencia constante en celebraciones, visitas pastorales y actividades formativas creó vínculos que hoy se traducen en respeto y agradecimiento.

Hoy, Xela recuerda a un sacerdote que eligió quedarse cerca de su gente, que entendió la fe como servicio y que convirtió cada homilía en una invitación concreta a vivir con responsabilidad y solidaridad. Su legado permanece en cada comunidad que ayudó a formar y en cada persona que recibió una palabra oportuna en el momento justo.

En medio del recogimiento, el mensaje es claro: las obras que se siembran con constancia trascienden generaciones. Así se honra a quienes dedicaron su vida al bien común. Historias como esta confirman que en Guate existen referentes que dejan huella profunda.
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