El pastor y evangelista guatemalteco Carlos Mazariegos decidió dar un paso de fe que ha marcado una nueva etapa en su ministerio: dejar el set de televisión para llevar el mensaje de Jesucristo directamente a las calles.
Durante varios años, el pastor Mazariegos fue una figura constante en la programación de Canal 27, medio cristiano evangélico con cobertura en toda Guate. Desde allí, predicó la Palabra de Dios, enseñó principios bíblicos y anunció las buenas nuevas de salvación a miles de hogares guatemaltecos.

Sin embargo, movido por la convicción de alcanzar a quienes difícilmente sintonizan un programa televisivo, Mazariegos tomó la decisión de salir del estudio para acercarse personalmente a la gente.
Un llamado a las calles
Desde hace ya varios años, el pastor ha recorrido plazas, mercados, autobuses y distintos espacios públicos acompañado de un grupo de creyentes comprometidos con la Gran Comisión. En cada lugar, comparten tratados bíblicos, oran por los necesitados y proclaman el mensaje de arrepentimiento y esperanza en Cristo.

Testigos de estas jornadas relatan que no se trata únicamente de predicar, sino de escuchar, abrazar y extender una mano amiga a quienes atraviesan momentos de dificultad.

Más allá de las cámaras
Aunque la televisión continúa siendo una herramienta poderosa para la expansión del mensaje cristiano, Mazariegos entendió que su llamado en esta etapa era volver al contacto directo, siguiendo el modelo de Jesús, quien enseñaba en caminos, montes y aldeas.
Su transición del set de televisión a las calles no significó un abandono del ministerio mediático, sino una ampliación del campo de acción, priorizando el encuentro personal y el discipulado cercano.

En tiempos donde muchos buscan respuestas en medio de la incertidumbre, iniciativas como esta recuerdan que el mensaje de salvación sigue vigente y que la fe se vive también fuera de los templos y estudios de grabación.

Desde la perspectiva editorial de Buenas Noticias GT, acciones como la del pastor Mazariegos reflejan el compromiso de llevar el evangelio a todos los sectores de la sociedad, reafirmando que la esperanza en Cristo puede alcanzar cada rincón del país cuando hay corazones dispuestos a obedecer el llamado.
