El 9 de marzo marcó una fecha profundamente significativa para la historia religiosa de Guate: se conmemoraron 431 años de la llegada de la venerada imagen del Cristo Negro de Esquipulas, una de las representaciones más queridas por los creyentes del país y de toda Centroamérica.
La imagen llegó en 1594 a la ciudad de Esquipulas y desde entonces se convirtió en un símbolo de fe que ha acompañado a generaciones enteras. Con el paso del tiempo, miles de peregrinos comenzaron a viajar hasta este lugar movidos por la esperanza, la gratitud y la confianza espiritual.
La imagen fue elaborada por el reconocido artista colonial Quirio Cataño, quien recibió el encargo de tallar una imagen de Cristo crucificado para la comunidad. Lo que inició como una obra religiosa terminó convirtiéndose en uno de los símbolos espirituales más importantes del país.
Cada año, creyentes provenientes de distintos departamentos de Guate y también de países vecinos visitan la imponente Basílica de Esquipulas. Muchos llegan caminando durante largas jornadas, otros viajan con sus familias para agradecer favores recibidos o elevar nuevas peticiones.
La tradición de peregrinar hacia Esquipulas se mantiene viva después de más de cuatro siglos. Las velas encendidas, las oraciones y los momentos de silencio frente a la imagen reflejan una devoción que ha trascendido generaciones y fronteras.

A 431 años de su llegada, el Cristo Negro continúa siendo un punto de encuentro espiritual para miles de personas que encuentran en este santuario un espacio de reflexión y esperanza.
Historias como esta recuerdan cómo las tradiciones y la fe siguen formando parte del corazón de Guate, una herencia cultural que continúa viva y que también tiene un lugar para contarse en Buenas Noticias GT.