Una historia de esfuerzo, identidad y emprendimiento destaca entre la comunidad migrante guatemalteca en Estados Unidos. Se trata de Karla Monzón, originaria de San Lorenzo, Suchitepéquez, quien ha logrado posicionar un negocio propio en Washington D. C., llevando consigo uno de los sabores más representativos de Guate: los tradicionales shucos.
Monzón migró con el objetivo de trabajar y apoyar a su familia, como lo hacen miles de guatemaltecos cada año. Sin embargo, su camino tomó un giro inesperado cuando decidió apostar por el emprendimiento. Tras años de laborar en restaurantes y enfrentar la pérdida de su empleo, encontró en la adversidad una oportunidad para iniciar su propio proyecto.
Su negocio, conocido como “Nim Ali”, comenzó como un food truck y posteriormente evolucionó hasta convertirse en un restaurante ubicado en una zona estratégica de la capital estadounidense. El nombre, que significa “Mujer Grande” en idioma k’iche’, es también un homenaje a su madre y a sus raíces culturales.

Desde sus inicios en 2019, el emprendimiento ha destacado por ofrecer una experiencia auténtica de la gastronomía guatemalteca, atrayendo tanto a connacionales como a personas de diversas nacionalidades. Más allá de la comida, el espacio se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad migrante, donde se fortalecen la identidad y los lazos culturales lejos del país de origen.
La historia de Karla Monzón refleja valores como la perseverancia, la innovación y la fe en nuevas oportunidades. Su experiencia evidencia que, aun en contextos desafiantes, es posible generar impacto positivo a través del trabajo honesto y la visión emprendedora.
En un contexto donde la migración suele asociarse a dificultades, ejemplos como este resaltan el potencial de los guatemaltecos para contribuir, crecer y compartir lo mejor de su cultura en el extranjero.
