Cada 14 de septiembre, Guate se llena de emoción, banderas azul y blanco, música y voces que celebran el orgullo de haber nacido en esta tierra. Entre las tradiciones que marcan esta fecha, las antorchas ocupan un lugar especial al llevar el fuego patrio por calles, carreteras y comunidades de todo el país.
La imagen de niños, jóvenes, familias, amigos y comunidades corriendo con una antorcha se ha convertido en una de las estampas más representativas de las fiestas patrias. La llama que avanza de un lugar a otro simboliza la libertad, la unidad y el sentimiento de pertenencia que une a los guatemaltecos durante septiembre.
La tradición está inspirada en la transmisión de la noticia de la Independencia de Centroamérica en 1821. Con el paso de los años, las carreras de antorchas se convirtieron en una expresión ciudadana que reúne a personas de distintas edades y lugares alrededor de un mismo sentimiento: el amor por Guate.
Aunque las carreras de antorchas, tal como se conocen actualmente, surgieron décadas después de la Independencia, la tradición tomó fuerza con el paso del tiempo y hoy forma parte de la identidad de las celebraciones patrias. Un antecedente documentado se encuentra en 1959, cuando se realizó una carrera desde Guate hacia Costa Rica.
Este 14 de septiembre, la llama volverá a recorrer el país mientras Guatemala se prepara para conmemorar sus 205 años de Independencia. En distintos puntos, los participantes se reunirán para encender sus antorchas y emprender recorridos que llenarán de movimiento y alegría las calles.
Más allá de correr con una llama, cada antorcha representa una historia que se transmite entre generaciones. Es el recuerdo de una nación que celebra su libertad y una oportunidad para que padres, hijos, estudiantes, amigos y comunidades compartan una de las tradiciones más queridas de septiembre.
El fuego patrio también invita a vivir estas fiestas con civismo y responsabilidad. Este año se hace especial énfasis en disfrutar los recorridos con respeto hacia los demás, cuidar los espacios públicos y evitar acciones que puedan poner en riesgo a los participantes o afectar el ambiente.
Cuando la noche llegue y las luces de las antorchas comiencen a avanzar por Guate, también se encenderá nuevamente ese sentimiento que cada septiembre recuerda a millones de guatemaltecos que hay motivos para sentirse orgullosos de esta tierra.
Porque la antorcha no solo lleva fuego.
Lleva memoria, libertad, identidad y el orgullo de ser guatemalteco.