Un guatemalteco ha encontrado en Japón una forma de compartir el orgullo por sus raíces y conquistar nuevos mercados con uno de los productos más representativos del país: el café.
Se trata de Carlos Melen, fundador de Good Coffee Farms, una empresa establecida en Tokio que promueve el café guatemalteco y busca generar nuevas oportunidades para los pequeños productores. Su historia empresarial ha trascendido las fronteras y ha llamado la atención por su manera de conectar a los consumidores japoneses con el trabajo que se realiza en los cafetales de Guate.
Melen lleva alrededor de dos décadas viviendo en el país asiático. Lo que comenzó como una experiencia en el extranjero se convirtió en una oportunidad para emprender y demostrar que el café nacional puede abrir puertas en mercados internacionales.
Un emprendimiento que transforma vidas
La historia de Carlos va más allá de vender café. Su proyecto busca que los pequeños caficultores puedan procesar su propia cosecha, mejorar sus ingresos y recibir un pago más justo por su trabajo.
Uno de los elementos distintivos de Good Coffee Farms es una despulpadora que funciona mediante el pedaleo de una bicicleta. Esta herramienta permite retirar la pulpa del fruto del café sin utilizar agua, electricidad ni combustible, lo que facilita el procesamiento para los productores.
La iniciativa fue fundada en 2017 y ha logrado reunir a más de 200 pequeños productores. Además, su modelo de comercialización ha permitido llevar el café directamente a tostadores y consumidores en Japón, contribuyendo a que más personas conozcan el origen y el esfuerzo detrás de cada taza.
Diana Alonzo comparte su historia
Recientemente, la periodista y presentadora guatemalteca Diana Alonzo dio a conocer la historia de Melen durante su visita a Japón, donde compartió un video del emprendedor y su trabajo con el café nacional.
«En Japón hacen fila por una taza de café guatemalteco. Carlos Melen, el emprendedor guatemalteco que rompió fronteras», escribió Alonzo al publicar el material.
Su mensaje pone el foco en una historia que conecta dos países a través de un producto que forma parte de la identidad de Guate.
Con su emprendimiento, Carlos Melen demuestra que el café guatemalteco puede conquistar nuevos espacios en el extranjero y, al mismo tiempo, convertirse en una oportunidad para impulsar a quienes trabajan la tierra.
Desde Tokio, el guatemalteco continúa promoviendo el sabor nacional y acercando a consumidores de otras culturas al trabajo de los caficultores de su país.