El bicampeonato de Antigua GFC ya tuvo su festejo en las calles y en la cancha semanas atrás, pero el club decidió cerrar este capítulo con un acto distinto, cargado de simbolismo y tradición en el corazón de la ciudad colonial.
El plantel, junto a directivos y cuerpo técnico, participó en una Eucaristía en el Templo de La Merced como acción de gracias por la obtención del título número seis en la Liga Nacional. En un momento significativo, el trofeo fue presentado ante la imagen del Nazareno de La Merced, una de las advocaciones más representativas para los antigüeños.
Lejos de ser una celebración festiva, el encuentro tuvo un carácter reflexivo y solemne, marcando el cierre espiritual de una temporada histórica para el club panzaverde.

Con este gesto, Antigua GFC reforzó su vínculo con la ciudad y sus tradiciones, dejando claro que los logros deportivos también pueden reconocerse desde la gratitud, la identidad y el respeto por la historia local.