Cada primer sábado de febrero, miles de motores encendidos marcan una ruta que ya forma parte de la memoria colectiva del país. La Caravana del Zorro nació en 1961 como una iniciativa de Rubén Villadeleón, conocido como “El Zorro”, quien junto a un pequeño grupo de amigos decidió viajar en motocicleta desde la Ciudad de Guatemala hacia Esquipulas para visitar al Cristo Negro. Lo que inició como un gesto personal de fe se convirtió, con el paso de los años, en una de las peregrinaciones más grandes y reconocidas de Centroamérica.
En 2026 se celebra la 65ª edición de esta tradición que reúne a motoristas provenientes de distintos departamentos y también de países vecinos. El punto de salida continúa siendo la Plaza de la Constitución y el destino final la Basílica de Esquipulas, en un recorrido que supera los 220 kilómetros por carretera.
La caravana mantiene un propósito claro: la devoción al Cristo Negro, la convivencia entre motoristas y el cumplimiento de promesas personales. A lo largo del trayecto se observan grupos organizados, familias acompañando desde las orillas de la ruta y comunidades enteras que ya reconocen este movimiento anual como parte del ritmo cultural del país.

Con el tiempo, la Caravana del Zorro adquirió una dimensión que va más allá del acto religioso. Genera actividad económica en múltiples puntos del recorrido, promueve organización comunitaria y proyecta una imagen muy particular de Guate donde tradición, fe y cultura motorizada conviven en un mismo escenario.

Hoy, más de seis décadas después de su origen, esta peregrinación sobre ruedas sigue demostrando cómo una iniciativa sencilla puede transformarse en una expresión colectiva que define una fecha fija en el calendario y una experiencia compartida para miles de guatemaltecos.