Recientemente, Ixchely Saloj, una joven maya kaqchikel y profesora de inglés, representó al país en la 30.ª edición de la Asamblea Juvenil de AFS, celebrada en Nueva York, Estados Unidos.
En ese espacio global, la maestra, originaria de Sololá, compartió su historia de empoderamiento y su trabajo comunitario junto a líderes juveniles internacionales.

La Asamblea Juvenil de AFS convoca a jóvenes de más de ochenta países para reflexionar sobre los grandes desafíos del siglo XXI y fomentar iniciativas de cambio desde lo local.
Durante el evento, Ixchely participó en el “Action and Impact Hub”, un espacio dedicado a mostrar proyectos con impacto real en comunidades locales.
En su intervención, relató cómo ha logrado conectar el talento de jóvenes mujeres indígenas con oportunidades educativas, especialmente mediante el aprendizaje del idioma inglés.
«Siempre había soñado con representar a Guate en el extranjero, pero no me imaginé que sería este año ni que lo haría como mujer maya. Hoy tengo esa oportunidad y voy feliz, orgullosa de quién soy, de dónde vengo y de lo que represento», expresó Ixchely tras participar en este foro global.

Su perfil trilingüe (español, kaqchikel e inglés) le ha permitido tender puentes entre su comunidad y escenarios más amplios.
Trayectoria marcada por esfuerzo
Ixchely creció consciente de los retos que implica el acceso a una educación de calidad en contextos rurales. La falta de recursos fue uno de sus principales obstáculos, aunque su determinación la llevó a postular al programa Access de la Embajada de Estados Unidos, lo cual fortaleció su dominio del inglés.
Su camino no ha sido sencillo: combinar estudios, empleo y compromisos comunitarios ha exigido sacrificios, pero también le ha proporcionado aprendizajes de liderazgo, trabajo en equipo y visión crítica.

Una inspiración para nuevas generaciones
La participación de Ixchely en la Asamblea Juvenil AFS no solo le permitió estrechar lazos con jóvenes de otros países, sino también mostrar que las iniciativas locales pueden tener resonancia global. Su historia sirve como ejemplo de que, aun enfrentando dificultades estructurales, es posible construir trayectorias transformadoras que impacten a comunidades indígenas.
Para adolescentes y jóvenes guatemaltecos —especialmente de áreas rurales o indígenas—, su experiencia es un llamado: las barreras pueden existir, pero no tienen por qué definir el futuro. Con apoyo, resiliencia y oportunidades, el liderazgo emerge.
