La delegación nacional de karate de Guate alcanzó un hito espectacular al coronarse en el 4.º lugar de la clasificación general de naciones en el Campeonato Mundial WKC 2025 celebrado en Niagara Falls (Nueva York, EE.UU.) del 26 al 31 de octubre.
El resultado marca una de las páginas más brillantes del deporte guatemalteco, posicionando al país entre la élite mundial de las artes marciales.
Una cosecha de orgullo
El equipo de 20 atletas nacionales, liderado por el técnico Luis Alberto Morales, desplegó una actuación de alto nivel, acumulando medallas en múltiples categorías de kata, combate y modalidades por edades.
Entre los casos más destacados están:
- María Andrée Robles Véliz (9 años): Se convirtió en la gran figura del campeonato al conseguir seis medallas de oro y una de bronce, dominando en varias divisiones.

- Luis Jorge Morales: Aportó cinco medallas de oro, demostrando técnica de élite y liderazgo dentro del tatami.

- Natalia Granizo: Con once años de práctica de karate, conquistó dos oros y una plata.

- Alessa de la Cruz: En su primer mundial ya logró una medalla de oro, una de plata y dos de bronce.

Además, otros jóvenes atletas como Bree Cifuentes, Jorge Palencia, Emiliano Castillo y Tiago Valladares reforzaron el equipo, contribuyendo decisivamente al cuarto lugar final.

Más allá de las medallas
Este cuarto puesto global no es solo cuestión de metales, sino de consolidación: demuestra que Guate está jugando de tú a tú en el escenario internacional del karate-WKC. El hecho de competir y sobresalir frente a los mejores del mundo aporta experiencia invaluable para los atletas y el deporte nacional.

El rendimiento de estos jóvenes talentos señala un camino prometedor para el karate guatemalteco. Con entrenadores capacitados, un equipo motivado y resultados concretos, la federación nacional tiene un argumento poderoso para potenciar la disciplina y atraer apoyo. Este logro inspira a toda una nueva generación de karatecas en Guate, que ahora tienen un referente tangible de éxito.

El éxito en Niagara Falls representa algo más que un torneo: es un impulso para el deporte del país. Felicitar a todos los que hicieron posible esta hazaña —desde los competidores hasta los entrenadores, el cuerpo técnico y el apoyo institucional— es justo. Ahora queda capitalizar este momento para que el karate guatemalteco siga escribiendo historias de triunfo.