Ericka Fabiola Bajxac entró al quirófano con una advertencia que parecía sentencia: “Siente tu cuerpo, porque puede ser la última vez.”
Tenía 27 años, era auxiliar de enfermería y afiliada al IGSS. Su cuello, fracturado entre la sexta y séptima vértebras tras un accidente en la autopista Palín-Escuintla, anunciaba lo peor. Según el primer parte médico, había un 99 % de posibilidad de quedar cuadripléjica.
Lo que siguió fue un pulso quirúrgico que duró horas. Cuatro cirugías, una de más de nueve horas, encabezadas por el equipo de neurocirugía del Hospital General de Accidentes Ceibal, a cargo del Dr. Edgar Hurtarte. Medicina en su máxima exigencia, con decisiones milimétricas y un cuerpo al borde.

Ella salió viva. Pero más que eso: salió caminando.
Hoy, Ericka trabaja nuevamente en el mismo hospital que la salvó. Regresó a sus estudios, hace ejercicio, viaja y vive sin que nadie tenga que recordarle que estuvo a punto de perderlo todo.
Reconoce que su recuperación fue dura. Pero también sabe que sin el respaldo del Seguro Social —que cubrió intervenciones impagables para la mayoría—, esta historia tendría otro final.

Guate tiene miles de historias que no salen en titulares: esta sí merece contarse. Porque desafía estadísticas. Porque devuelve la fe en lo que somos capaces de hacer cuando ciencia, entrega y voluntad se encuentran. Eso demuestra el compromiso del Seguro Social con la población guatemalteca, devolviéndoles fe y esperanza.
Desde Buenas Noticias GT, celebramos las victorias reales. Y esta, definitivamente, lo es.