Luis Carlos “El Paloma” Valdez siempre jugó con el corazón por delante, pero esta vez su triunfo no fue en un estadio. A los 73 años, el histórico subcampeón centroamericano de 1982 con Xelajú MC, acaba de obtener el título de licenciado en Psicología en el Cunoc, demostrando que la edad jamás ha sido un límite real, solo una excusa disfrazada de costumbre.
Su recorrido académico es tan disciplinado como aquellos entrenamientos en los que dejó alma y piernas. Lejos de conformarse con los recuerdos de una carrera deportiva memorable, decidió volver a las aulas, enfrentarse a evaluaciones, proyectos y exigencias que muchos consideran solo para jóvenes. Y aun así siguió, paso a paso, hasta completar cada requisito.

Un ejemplo vivo de disciplina
En su formación se sumergió en los grandes pilares de la psicología —Freud, Jung, Adler, Erikson— con el mismo rigor con el que alguna vez analizó rivales en la cancha. Y mientras avanzaba entre teorías y autores, jamás soltó a su Xelajú MC, club que para él fue escuela de vida antes que camiseta.
Lo verdaderamente poderoso de su historia no es el título en sí, sino el recordatorio que deja para Guate: los proyectos personales no caducan con los años, se apagan únicamente cuando uno decide renunciar. “El Paloma” eligió lo contrario. Volvió a empezar. Aprendió otra vez. Terminó lo que muchos no se atreven ni a comenzar.

Por eso su logro conmueve y al mismo tiempo incomoda, porque nos obliga a preguntarnos qué metas hemos pospuesto por miedo, por pereza o por esa excusa tan cómoda llamada “ya es tarde”. La historia de Valdez rompe ese discurso y lo hace desde la serenidad de quien sabe que el tiempo no manda, manda la voluntad.
Hoy Guate celebra a un hombre que demostró que se puede construir una vida entera en capítulos, no en edades. Y en Buenas Noticias GT nos quedamos con la esencia de este logro: nunca es tarde para alcanzar lo que uno se debe.