El domingo, durante la media maratón de los XII Juegos Centroamericanos 2025 en Cobán, Alta Verapaz, un protagonista inesperado se ganó la atención y el cariño de todos: un perrito apodado Firulais, que se incorporó al recorrido y fue captado por cámaras mientras corría parte de la ruta.
El momento viral ocurrió cuando el canino, aparentemente confundido, se desvió del camino trazado para los atletas, pero luego logró reintegrarse al trayecto de la carrera. Testigos locales comentaron que la escena generó risas, aplausos espontáneos y una ola de ternura en medio del evento competitivo.
El atleta guatemalteco José Barrondo , quien se encontraba entrenando cerca del estadio, fue quien encontró al perrito antes de la prueba. Al confirmar que Firulais tenía dueño, el deportista actuó como enlace, y finalmente ambas partes acordaron su adopción simbólica: el canino recibió una medalla conmemorativa por su “participación”.

Aunque el hecho tiene un tono anecdótico, adquiere relevancia al recordarnos que la gran fiesta del deporte también genera momentos humanos, espontáneos y memorables en Guate, más allá de los cronómetros y rankings. La imagen de Firulais corriendo junto a los atletas promovió una sonrisa colectiva y un signo de que la competición puede tener espacio para la alegría inesperada.
En un país que defiende activamente su orgullo y visibilidad deportiva, este episodio sirve también como recordatorio de que la pasión por el deporte puede nacer en cualquier rincón: del fondo de la ruta, de un misterio entre participantes… incluso de un perro que decidió sumarse a la carrera y cruzar la meta de una forma distinta.
Buenas Noticias GT.