Guate tiene nombre en el mundo por gente que trabaja con propósito. Gabriela Asturias, científica y médica guatemalteca, fue reconocida con el Premio Princesa de Girona Internacional 2025, uno de los galardones más relevantes de Iberoamérica. El 23 de julio, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, recibió el premio de manos de la princesa Leonor de Borbón, ante la familia real española y referentes globales de la ciencia y la tecnología.
Asturias no es solo una profesional destacada: es una mujer que ha transformado sistemas para acercar la salud a quienes históricamente han sido excluidos.
Una trayectoria con propósito
Nacida en la Ciudad de Guatemala en 1995, comenzó a investigar desde los 14 años y estudió Neurociencia en la Universidad de Duke. Más adelante se graduó como médica en Stanford, donde hoy también trabaja como residente en psiquiatría con un enfoque en salud comunitaria. Ha sido reconocida por combinar ciencia, tecnología e inteligencia artificial con soluciones prácticas que mejoran la vida de las personas.
Fundó FUNDEGUA, una organización que vincula ciencia y desarrollo sostenible en comunidades de Guate. Durante la pandemia, lideró la creación de ALMA, una herramienta automatizada para dar respuestas médicas. También es cofundadora de MiResource, una plataforma de salud mental en EE. UU. que ha dado acceso a más de 3.5 millones de personas.

El jurado internacional destacó su enfoque práctico, su vocación por la equidad en salud y su capacidad de usar la ciencia para lograr impacto social directo.
Este reconocimiento la coloca en la misma línea de otra mente guatemalteca, Susana Arrechea, quien fue galardonada en 2024. Ambas marcan un precedente del calibre profesional y ético que está surgiendo desde Guate hacia el mundo.
Desde Buenas Noticias GT, destacamos a Gabriela no por un premio, sino por lo que ha construido antes y después de él. Porque su trayectoria demuestra que la excelencia no se improvisa, se trabaja. Y cuando ese trabajo nace desde el compromiso con el país y con los que menos tienen, vale la pena contarlo, celebrarlo y sostenerlo.
