En el marco de la celebración del 80 aniversario de la FAO, la organización internacional ha seleccionado a la cantautora guatemalteca Sara Curruchich la composición e interpretación del himno oficial del World Food Forum 2025, que se lleva a cabo del 10 al 17 de octubre en la sede de la FAO en Roma, Italia.
Bajo el título Germina Libertad, el himno fue concebido específicamente para este evento y busca conectar narrativas ancestrales con visiones globales de solidaridad y acción climática. La producción estuvo a cargo del músico argentino Alejandro Patriarca y la grabación se concretó en México. La canción fusiona elementos sonoros autóctonos con arreglos contemporáneos y está escrita en kaqchikel, español e inglés.
El lanzamiento digital de Germina Libertad se efectuó el 9 de octubre, un día antes del inicio del foro, y será interpretada en vivo en las ceremonias de apertura y clausura, además de acompañar distintas sesiones oficiales durante la semana del evento.
La decisión de la FAO de elegir a Curruchich —artista originaria Maya Kaqchikel— refleja una intención deliberada de visibilizar la contribución de las comunidades indígenas en los procesos de transición hacia sistemas agroalimentarios más equitativos y sostenibles.
Sara Curruchich nació en San Juan Comalapa, Chimaltenango, en una familia campesina. Desde sus primeros años cultivó un vínculo estrecho con la tierra y las prácticas comunitarias agrícolas; esa raíz se ha convertido en el eje de su producción artística y de su activismo cultural e identitario.
El World Food Forum 2025 será un espacio de debate, cooperación y acción para repensar los sistemas alimentarios del planeta.
Organizado por la FAO, el foro concentrará sus actividades en tres ejes centrales: juventud (acción juvenil global), ciencia e innovación, e inversión (pilar Hand‑in‑Hand). Se espera la participación de líderes juveniles, científicos, inversionistas, autoridades nacionales y representantes del sector privado.
Para Guate, la participación de Curruchich tiene un valor simbólico adicional: proyecta la música indígena como vehículo de diálogo en escenarios internacionales y apunta hacia nuevas formas de representar la voz de los pueblos originarios en temas globales como seguridad alimentaria, cambio climático y soberanía.