Guate celebra un nuevo triunfo en el deporte internacional. El gimnasta Jorge Vega se proclamó campeón panamericano en la prueba de suelo durante el Campeonato Panamericano de Gimnasia Artística, disputado en Río de Janeiro, Brasil, consolidándose una vez más como uno de los mejores exponentes del continente.
El atleta guatemalteco brilló en la final con una puntuación de 14.166, suficiente para subir a lo más alto del podio tras ejecutar una rutina de gran dificultad y precisión. El colombiano Ángel Barajas obtuvo la medalla de plata con 13.900 puntos, mientras que el brasileño Vitaliy Guimaraes se quedó con el bronce al registrar 13.700.
Uno de los aspectos que marcó la diferencia fue el alto nivel técnico de la presentación de Vega. El guatemalteco realizó la rutina con el mayor grado de dificultad entre los medallistas, demostrando la experiencia y calidad que lo han convertido en un referente de la gimnasia artística de América.

Este nuevo título llega apenas días después de que Jorge Vega asegurara su clasificación a las finales de suelo y salto, confirmando el excelente momento deportivo que atraviesa y que finalmente se tradujo en una nueva medalla de oro para Guate.
Con esta conquista, Jorge Vega continúa escribiendo páginas memorables para el deporte nacional y reafirma el prestigio de Guate en la gimnasia artística internacional. Su dedicación, disciplina y perseverancia siguen inspirando a nuevas generaciones de atletas que sueñan con representar al país en los escenarios más importantes del mundo.
El oro obtenido en Río de Janeiro se suma a la destacada trayectoria del gimnasta guatemalteco, quien una vez más demuestra que el talento y el trabajo constante permiten que la bandera azul y blanco ondee en lo más alto del continente.
Un mensaje dedicado al cielo
Tras conquistar el campeonato, el gimnasta compartió un emotivo mensaje en sus historias de Instagram, acompañado de una fotografía en la que aparece arrodillado y con las manos levantadas: “Oré por esto y lo haré siempre. A Dios sea la gloria”, una expresión de gratitud con la que celebró uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva.
