Dicha celebración ha sido instaurada por Naciones Unidas para reconocer las contribuciones decisivas que estas mujeres hacen en el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza en las áreas rurales.
Varias entidades del Estado guatemalteco han realizado actos simbólicos y programas para visibilizar el trabajo de las mujeres rurales.
Se vislumbra esperanza
A pesar de los grandes retos, iniciativas como los cine-foros, ferias productivas, asociación de mujeres rurales en cooperativas o comunidades, muestran que las mujeres rurales ya están impulsando cambios desde sus territorios. Cuando ellas acceden a recursos, capacitación y respaldo institucional, los beneficios se extienden: comunidades más resilientes, cadenas productivas más sostenibles y un mejor futuro para sus hijos.
El 15 de octubre sirve no solo para celebrar sino para reflexionar: Guate tiene ante sí la oportunidad de cerrar brechas históricas con políticas reales, reconocer a las mujeres rurales como agentes de desarrollo y no solo como beneficiarias y fortalecer caminos hacia una sociedad más justa y equitativa.
