En el área de oncología del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, hay un momento que no se olvida. No es un trámite ni una consulta más. Es el instante en que un proceso largo llega a su fin.
Ahí, Guisela Sandoval tocó la campana que simboliza el cierre de su tratamiento contra el cáncer. Seis años después de haber iniciado ese camino en el Hospital de Gineco Obstetricia de Pamplona, salió con un diagnóstico distinto: caso concluido.
Su historia no se resume en una fecha. Está hecha de madrugadas, de traslados constantes, de días en los que el cuerpo no respondía igual. De una madre que la acompañó en cada cita, incluso cuando el frío y el cansancio pesaban más. De personas que conoció en el proceso y que no lograron llegar a ese mismo momento.
Durante ese tiempo, el tratamiento no fue solo médico. También implicó sostenerse emocionalmente, seguir indicaciones, adaptarse a cambios y encontrar razones para continuar en medio de la incertidumbre.
El equipo médico que la acompañó, encabezado por su oncólogo tratante, formó parte de ese proceso que hoy llega a una etapa distinta. El hospital, que durante años fue un espacio recurrente, ahora queda como un lugar que guarda memoria.
El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social le otorgó un reconocimiento por la forma en que enfrentó la enfermedad, destacando la constancia y la actitud con la que sostuvo su tratamiento.

Hoy, su testimonio no busca resumir lo vivido, sino mostrar que hay procesos que sí llegan a un cierre. Que detrás de cada historia hay personas que resisten, que siguen y que, en algún momento, logran tocar esa campana.
Buenas Noticias GT comparte historias donde la fortaleza se construye en el tiempo y encuentra un momento para ser contada.