El pugilismo guatemalteco celebra una oportunidad histórica: el boxeador Lester Martínez se prepara para subir al ring el próximo 21 de marzo de 2026 con la misión de convertirse en el primer campeón mundial de boxeo nacido en Guate.
El guatemalteco, quien ha destacado en el ámbito internacional por su disciplina y talento, enfrentará al estadounidense Immanuwel “The Chosen One” Aleem en el National Orange Show Event Center, en San Bernardino, California, en un combate sancionado por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) por el título interino supermediano.
Una carrera construida con fe y trabajo
En una reciente entrevista con Pro Box TV, Martínez compartió sus sensaciones de cara a esta gran oportunidad. El pugilista recordó con orgullo su empate contra el francés Christian Mbilli, un resultado que le permitió escalar posiciones en el ranking mundial y reafirmar que está listo para competir al más alto nivel.
“Fue un empate con sabor a victoria… me quedé con la espinita de alcanzar algo más grande”, comentó Martínez, quien ve en esta nueva pelea la posibilidad de cumplir ese anhelo y poner al país en la cima del boxeo mundial.
Representar a Guate, su mayor motivación
Para Martínez, el orgullo de llevar la bandera azul y blanco en cada combate es una de sus principales fuentes de fuerza. A sus 30 años, el petenero ha demostrado que con dedicación y preparación constante se pueden alcanzar metas que pocos imaginan posibles para un atleta guatemalteco.
Además, su nombre ya resuena en el boxeo internacional: ha sido reconocido por su desempeño en peleas del año y figura entre los mejores clasificados de su división, lo que refuerza su posición como contendiente legítimo para futuros títulos.
Una velada que Guate vivirá con entusiasmo
La pelea del 21 de marzo es más que un evento deportivo: es un momento que une a los aficionados guatemaltecos detrás de un atleta que ha llevado el nombre de Guate con honor en cada rincón del mundo. La expectativa crece, no solo por la posibilidad de un campeonato, sino por el ejemplo de perseverancia y fe que Martínez representa para las nuevas generaciones.