Una celebración esperada para la iglesia católica del país. Fotografías: Web.
Octubre tiene una de esas tradiciones que transforman el Centro Histórico y reúnen en un mismo espacio fe, historia, gastronomía y cultura. Durante todo el mes, la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, conocida como Templo de Santo Domingo, se convierte en el corazón de las celebraciones dedicadas a la Virgen del Rosario.
La tradición tiene como protagonista a una imagen mariana de gran valor histórico: una escultura de plata del siglo XVI que fue trasladada desde la antigua capital y coronada solemnemente en 1933. Desde entonces, octubre se ha consolidado como un período especial para miles de fieles que llegan para participar en los rezos, procesiones y distintas actividades dedicadas a Nuestra Señora del Rosario.
Pero la celebración también tiene una dimensión profundamente popular. A un costado de la Basílica, la tradicional Feria del Rosario llena las calles de movimiento, aromas y sabores propios de las ferias de Guate. Molletes, buñuelos, garnachas, churros, elotes, esquites, atoles y dulces típicos forman parte de una experiencia que año tras año reúne a familias y visitantes en los alrededores del templo.
Este 2026, la celebración incluye algunos de sus momentos más esperados. El 4 de octubre se realizará la tradicional Procesión del Primer Domingo de octubre; el 7 será la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario, con alborada, actividades religiosas y un concierto de marimba; y el 25 tendrá lugar el tradicional Rosario de la Aurora, que recorrerá las calles desde las primeras horas de la mañana.
También habrá expresiones culturales que amplían la experiencia más allá de lo religioso, entre ellas un homenaje lírico el 17 de octubre y un Rosario de Antorchas acompañado de marimba y pólvora el 31 de octubre. Así, la celebración mantiene una conexión entre devoción, patrimonio y las costumbres que durante generaciones han formado parte de la vida del Centro Histórico.

Más que una celebración de un solo día, el Mes del Rosario convierte octubre en una temporada particular para visitar la zona 1 y encontrarse con una tradición que permanece viva. Entre las campanas, las procesiones, los puestos de feria y los sabores de antaño, la ciudad vuelve a encontrarse con una de sus expresiones culturales y religiosas más reconocibles.