Guate volvió a sentarse en una de las cocinas más exigentes de Europa. Esta vez no como invitado, sino como contendiente.
El chef guatemalteco Selvin Bracamonte avanzó en la temporada 18 de MasterChef: The Professionals, la versión de alto rendimiento culinario transmitida por la BBC, tras presentar platos que incorporaron sabores emblemáticos de nuestra gastronomía.
Desde la primera fase, donde los concursantes debían trabajar con un ingrediente sorpresa, Bracamonte apostó por un enfoque claro: técnica europea con memoria chapina. El ceviche fue su punto de partida, aportando frescura, precisión y un perfil ácido bien ejecutado en una competencia donde los errores no se corrigen, se pagan.
En los primeros cuartos de final transmitidos el 15 de febrero, la presión aumentó. Cuatro chefs, un pase en juego y una evaluación minuciosa de creatividad, control y ejecución bajo estrés. Guatemala estuvo representada con criterio

La segunda prueba elevó el nivel. Cada participante debía preparar un menú de dos tiempos para invitados especiales. Bracamonte abrió con una propuesta inspirada en la comida callejera latinoamericana: esquites con maíz dulce ennegrecido, crema de chipotle, langostinos, vieiras a la plancha, aceite de langostino y coco tostado. Un plato con contraste, técnica y lectura contemporánea.
El plato fuerte fue una declaración directa: filete de res acompañado de una salsa inspirada en el pepián. El recado guatemalteco se adaptó al formato competitivo sin perder su carácter.
La decisión final rompió el esquema habitual del programa: los cuatro chefs avanzaron a la semana de “knock out”, una etapa a la que usualmente acceden solo 12 de más de 20 participantes. La exigencia ahora incluye cocina clásica, producción a gran escala, eficiencia económica y creatividad sostenida.

El nombre de Guate continúa en competencia.
Cuando la tradición se domina y se ejecuta con técnica internacional, el resultado no depende del discurso, depende del nivel. En Buenas Noticias GT contamos los hechos que demuestran que el talento chapín compite donde realmente importa.