El primer jueves de Cuaresma se vivió con solemnidad en San Pedro La Laguna, donde la tradicional procesión del Cotz’ijaneem salió desde la Iglesia Católica del municipio para recorrer las calles como parte del calendario litúrgico.
El inicio estuvo marcado por el sonido seco y profundo de la matraca, elemento característico de la temporada cuaresmal que sustituye el repique de campanas y anuncia recogimiento. Con ese llamado, las distintas agrupaciones parroquiales comenzaron el acompañamiento procesional.
El recorrido se dirigió hacia la Cofradía de Santa Elena de la Cruz, en el Cantón Chuasananí, espacio donde convergen tradición, organización comunitaria y práctica religiosa. Allí, cofrades y fieles participaron activamente, reafirmando una costumbre que se mantiene viva generación tras generación.
El Cotz’ijaneem no es únicamente un acto ceremonial. Representa la continuidad de una práctica que articula fe, comunidad y memoria colectiva en uno de los municipios con mayor riqueza cultural del lago de Atitlán.

La jornada concluyó con la degustación del tradicional atol matz’, preparado como parte de la costumbre local y compartido entre los asistentes, fortaleciendo el vínculo comunitario que caracteriza estas celebraciones.
Las tradiciones que se sostienen con participación real permanecen firmes en el tiempo.

En Buenas Noticias GT registramos los acontecimientos que mantienen viva la herencia cultural de Guate.