En las alturas de la Sierra de los Cuchumatanes, las comunidades de Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, están marcando un ejemplo de conservación y compromiso ambiental que merece ser resaltado.
Gracias al esfuerzo colectivo y al respeto por sus tradiciones, esta región ha logrado preservar uno de los bosques naturales de pinabete más intactos del país, contribuyendo a la biodiversidad y al bienestar de sus habitantes.
El Parque Regional Municipal K’ojlab’l Tze’te Tnom, que abarca más de 7 255 hectáreas de ecosistemas de alta montaña, es resguardado por las mismas familias que habitan la zona. Este bosque alberga rodales de pinabete a más de 3,600 metros sobre el nivel del mar, considerados de alto valor biológico y ecológico.

Un factor clave en la conservación es el modelo comunal de protección: el servicio comunitario obligatorio. En Todos Santos Cuchumatán, todos los hombres entre 18 y 71 años dedican un año como guardabosques o en labores comunitarias para cuidar el bosque. Esta práctica no solo mantiene la salud del ecosistema, sino que fortalece la identidad cultural y la cohesión social entre generaciones. Quienes no participan temporalmente pierden acceso a servicios comunitarios como agua, leña o el uso de caminos comunales.
La iniciativa forma parte de la Campaña Nacional para la Conservación del Pinabete 2025. Como parte de esta campaña, se promueven giras de prensa, monitoreo activo del bosque y el impulso de plantaciones legales de pinabete. Estas siembras no solo protegen las poblaciones naturales de la especie, sino que sirven como bancos de semillas, refugio para la fauna y fuente de recarga hídrica, además de generar ingresos para las familias durante la temporada navideña.

El pinabete (Abies guatemalensis) es una especie protegida, incluida en la Lista de Especies Amenazadas y en el Apéndice I de CITES, lo que resalta su importancia para la naturaleza y la cultura guatemalteca. Las leyes vigentes también sancionan duramente el tráfico ilegal de esta especie para evitar su explotación indiscriminada.
El caso de Todos Santos Cuchumatán es una historia de éxito ambiental y comunitario, donde la tradición, la responsabilidad compartida y la conservación se unen para proteger un tesoro natural que representa identidad, vida y futuro para las nuevas generaciones.
