El sarampión, una enfermedad que durante décadas permaneció fuera de Guate gracias a los esfuerzos de vacunación, ha vuelto a representar un desafío para la salud pública. Ante esta situación, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) hace un llamado a la población para informarse y adoptar medidas sencillas de prevención que ayuden a reducir el riesgo de contagio.
De acuerdo con Óscar Donis, jefe de la Sección de Epidemiología del IGSS, el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen. Una sola persona infectada puede transmitir el virus hasta a 20 personas al hablar, toser o estornudar cerca de otras personas.
El especialista explicó que el virus tiene una capacidad de propagación muy alta y puede permanecer activo en el aire y sobre diversas superficies durante un período de hasta dos horas después de que una persona enferma haya abandonado el lugar. Esto significa que alguien podría contagiarse incluso sin haber tenido contacto directo con el paciente.
Durante más de tres décadas, Guate logró mantener el sarampión fuera de su territorio. Sin embargo, el virus volvió a ingresar al país en diciembre de 2025 y el primer brote se originó en Sololá, durante una actividad que reunió a una gran cantidad de personas. Desde entonces, los casos se han extendido hacia distintos departamentos.
Uno de los cambios que más llama la atención de las autoridades sanitarias es el perfil de las personas afectadas. Mientras que anteriormente la enfermedad era más frecuente en niños menores de cinco años, actualmente la mayoría de los casos se están registrando en personas entre los 15 y los 39 años.
Según explicó el doctor Donis, muchas de estas personas recibieron únicamente una dosis de la vacuna cuando eran pequeñas. Aunque esa primera aplicación brinda cierta protección, no es suficiente para generar la inmunidad completa que el organismo necesita para defenderse eficazmente contra el virus.

Las autoridades de salud recuerdan que la vacunación continúa siendo la medida más efectiva para prevenir el sarampión. Además, recomiendan acudir a los servicios médicos ante la presencia de síntomas sospechosos, evitar la automedicación y seguir las indicaciones de los profesionales de salud.

En un contexto donde la prevención cobra especial importancia, mantenerse informado y verificar que los esquemas de vacunación estén completos puede marcar la diferencia para proteger la salud propia, la de la familia y la de toda la comunidad.
