En el marco del 80° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se celebró en Nueva York un evento paralelo de alto nivel coorganizado por el Gobierno de Eslovenia y la Organización Mundial de la Salud. La sesión reunió a líderes globales, agencias de Naciones Unidas, sociedad civil y jóvenes con un propósito central: reflexionar sobre cómo la participación social puede convertirse en motor de confianza, equidad y resiliencia en nuestras sociedades.
En ese espacio, la voz de Benilda Batzin, originaria de San Pedro La Laguna y directora del Centro de Estudios para la Equidad y Gobernanza en los Sistemas de Salud (CEGSS), marcó un momento clave.
Su intervención mostró que el liderazgo genuino nace en comunidades donde la organización colectiva es la herramienta más poderosa para transformar realidades.
Batzin expuso la experiencia de trabajo con comunidades indígenas y la labor conjunta con la Red de Defensores Comunitarios por la Salud (REDC-SALUD), donde se impulsa la rendición de cuentas, el empoderamiento legal y la co-creación de políticas públicas locales. Ejemplos concretos incluyen la preparación comunitaria frente a emergencias climáticas y la exigencia de servicios médicos con pertinencia cultural.

Un mensaje poderoso ante líderes mundiales
El mensaje fue claro: en tiempos de crisis geopolítica, ambiental y social, el sector público por sí solo no basta. La verdadera resiliencia se construye cuando las comunidades participan de manera significativa en las decisiones que les afectan.
El caso presentado por Benilda Batzin demuestra que la participación social no es un concepto abstracto, sino una herramienta concreta para fortalecer la democracia, proteger la salud y garantizar la equidad.

Su liderazgo se convierte en referencia de cómo las voces locales, cuando se escuchan en escenarios globales, son capaces de señalar caminos distintos para construir sociedades más justas y sostenibles.
En Buenas Noticias GT, compartimos estas historias que marcan la diferencia e inspiran.