En la playa del Mariposario, en Panajachel, Sololá, fueron sembradas 74 macollas de tul frente a las rocas, como parte de un esfuerzo por restaurar y conservar la zona litoral del lago.
Cada una de estas plantas echará raíces en la orilla de Atitlán, pero también representa un compromiso con el cuidado de uno de los destinos naturales más emblemáticos de Guate.
El tul cumple una función importante dentro del ecosistema, pues contribuye a reducir la erosión de las orillas, sirve como refugio para distintas especies y ayuda a absorber nutrientes que pueden afectar la calidad del agua.

La jornada contó con la participación de distintas instituciones y vecinos que sumaron esfuerzos para promover acciones de conservación y fortalecer la protección del lago.
Este tipo de iniciativas se han desarrollado en diferentes puntos de Atitlán. Durante 2025, por ejemplo, se establecieron 1,020 macollas de tul en distintas jornadas de siembra en la zona litoral, como parte de los esfuerzos de restauración de las masas tulares.
Cuidar sus orillas también es cuidar el futuro de las comunidades, la biodiversidad y la belleza natural que hace único a este rincón de Guate.
