Hay sueños que parecen demasiado grandes cuando se miran desde las circunstancias que los rodean. Para Jhonny Alexander Carías, uno de ellos era convertirse algún día en campeón mundial de freestyle football.
Hoy, ese sueño dejó de ser una ilusión y se convirtió en una realidad que lleva el nombre de Guate hasta los escenarios internacionales.
El joven originario de la colonia Bethania, zona 7 de la capital, conquistó la División 2 del Super Ball World Open 2026, celebrado en Amersfoort, Países Bajos, luego de superar distintas rondas y vencer al ecuatoriano Iker Freire en la batalla final. La World Freestyle Football Association reconoce este certamen como su gran campeonato mundial abierto y como una de las principales competencias de esta disciplina.
Pero detrás del trofeo existe una historia que comenzó mucho antes de que Jhonny pisara un escenario internacional.
Un balón como herramienta para salir adelante
En 2018, cuando tenía 20 años, Jhonny y su hermano realizaban freestyle en las calles de la capital para contribuir al sustento de su familia.
Aquellas presentaciones no eran simplemente una demostración de habilidad con el balón. Eran parte de una etapa de esfuerzo en la que Jhonny encontró en el freestyle una forma de salir adelante mientras continuaba construyendo su propio camino.
Ocho años después, aquellas calles quedaron muy lejos del lugar donde ahora se encuentra.
El balón que alguna vez utilizó para ganarse unas monedas se convirtió en la herramienta con la que logró competir frente a representantes de distintos países y alcanzar el título internacional que durante años había imaginado.
La disciplina convirtió el sueño en realidad
Llegar hasta Países Bajos no ocurrió de un día para otro.
Detrás de cada movimiento hay años de práctica, entrenamiento y perfeccionamiento. En el camino, Jhonny continuó participando en competencias y representando a Guate junto a otros exponentes nacionales. Incluso en 2025, integrantes del grupo Teknikitas, entre ellos Jhonny, participaron en competencias internacionales y recurrieron a exhibiciones en semáforos y otras actividades para reunir recursos destinados a sus viajes.
Ese recorrido ayuda a entender que el campeonato conseguido en Europa no es un golpe de suerte.
Es el resultado de insistir.
De practicar una y otra vez.
De convertir una habilidad en una disciplina.
Y de continuar creyendo en un objetivo incluso cuando todavía parecía lejano.
Hoy la historia es diferente
Jhonny ya no es aquel joven que soñaba con llegar algún día a un mundial.
Ahora puede decir que subió a lo más alto del podio en una competencia mundial de freestyle football.
Su triunfo en el Super Ball World Open 2026 también tuvo un componente emocional. Durante el campeonato enfrentó a competidores de diferentes países antes de llegar a la final, donde consiguió imponerse al ecuatoriano Iker Freire y quedarse con el título de la División 2.
Las lágrimas que acompañaron su celebración cuentan, en cierta manera, una parte de todo lo que hubo antes de ese momento.
Porque detrás de un campeón también están los días difíciles, las horas de entrenamiento, los sacrificios y las veces en que fue necesario comenzar nuevamente.
Una historia que va más allá del deporte
El triunfo de Jhonny no solamente deja una alegría para el deporte guatemalteco.
También recuerda que el lugar donde comienza una historia no necesariamente determina dónde puede terminar.
Desde la Bethania, un joven encontró en un balón una pasión, convirtió esa pasión en disciplina y llevó su talento hasta un escenario internacional.
Ahora Guate tiene una nueva razón para celebrar.
Jhonny Carías no solo volvió de Países Bajos con un trofeo. Volvió con la prueba de que aquel sueño que alguna vez parecía distante podía hacerse realidad.
Su historia comenzó en las calles, pero su determinación lo llevó hasta el mundo.