Con apenas 17 años, Luisa Jimena de Lourdes Velásquez Godínez, conocida como Luisa Velásquez, comienza a escribir una historia de esfuerzo, disciplina y sueños cumplidos en la gimnasia rítmica.
La joven atleta nació en San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, tierra que representa con orgullo y que forma parte de sus raíces. Sin embargo, desde pequeña se trasladó junto a su familia a Quetzaltenango, departamento donde ha crecido, estudiado y desarrollado su carrera deportiva.
Por ello, Luisa lleva en alto el nombre tanto de San Marcos como de Quetzaltenango, dos departamentos que hoy celebran los logros de una joven que ha convertido la constancia en su principal fortaleza.

Actualmente, cursa el quinto bachillerato en Ciencias y Letras, mientras mantiene una exigente rutina de entrenamientos como parte de la Federación Nacional de Gimnasia Rítmica.
Su historia en este deporte comenzó cuando tenía apenas 6 años. Lo que inició como un curso de vacaciones terminó convirtiéndose en una pasión que transformó su vida.
Con el paso de los años, los sacrificios, entrenamientos y dedicación han dado frutos. Hoy, Luisa vive una experiencia que parecía un sueño lejano: representar a Guate en Europa.
La atleta se encuentra actualmente en Bakú, Azerbaiyán, participando en un campamento internacional de gimnasia rítmica, donde permanecerá hasta finales de mayo. Durante su estadía ha realizado destacadas presentaciones que han llamado la atención del público y de otras delegaciones por su talento y desempeño.
Detrás de cada presentación también está el respaldo de su familia, que ha acompañado cada etapa de su crecimiento deportivo.
En conversación con Buenas Noticias GT, el padre de Luisa expresó la emoción y orgullo que sienten al verla alcanzar nuevas metas.
Como familia estamos orgullosos, felices y satisfechos de ver que sus sacrificios, empeño y dedicación están teniendo recompensa. Ella está feliz practicando lo que la apasiona, lo que también nos alegra a nosotros como familia”.
La historia de Luisa Velásquez refleja cómo la perseverancia y la pasión pueden llevar a los jóvenes guatemaltecos a trascender fronteras, llevando consigo el orgullo de sus raíces y el nombre de Guate ante el mundo.
