A sus 10 años, Julián André Velásquez Rodas ya ha vivido experiencias que reflejan una faceta especial de la niñez guatemalteca: el gusto por aprender, asumir nuevos retos y poner a prueba sus conocimientos.
Originario de Mixco, Julián ha comenzado a llamar la atención por su desempeño en diferentes áreas académicas. Su historia no se limita a un concurso o a una medalla, sino que muestra a un niño con habilidades que abarcan desde el lenguaje hasta las ciencias.
En abril de 2026, Julián representó a Guate en el Primer Concurso Iberoamericano de Deletreo, realizado en Panamá, donde consiguió el tercer lugar entre participantes de distintos países de la región. Durante el certamen tuvo que superar diferentes dinámicas relacionadas con el dominio y uso correcto del idioma español.
Meses después, volvió a destacar internacionalmente al conquistar la Medalla de Plata en la VANDA International Junior Science Olympiad (VIJSO), resultado que le abrió la oportunidad de continuar participando en escenarios internacionales relacionados con las ciencias.
Una curiosidad que va más allá de un solo tema
Lo que hace particular la historia de Julián es que sus capacidades no aparecen concentradas únicamente en una disciplina.
Su recorrido también incluye experiencias relacionadas con las matemáticas y la robótica, mostrando interés por diferentes formas de conocimiento y por resolver retos que requieren concentración, razonamiento y preparación.
Esa combinación permite conocer una faceta distinta del estudiante: la de un niño que puede pasar de las palabras y la lectura a las ciencias, los números o la tecnología.
Más allá de los reconocimientos, cada una de estas experiencias representa una oportunidad para que Julián continúe desarrollando sus habilidades y descubriendo nuevas áreas que despierten su interés.
El valor de acompañar el talento desde la niñez
Detrás de cada competencia existe también un proceso de preparación y acompañamiento. La participación de Julián en escenarios internacionales refleja el esfuerzo que comienza desde las aulas y que involucra a su familia, docentes y personas que han apoyado su formación.
A sus 10 años, el estudiante tiene todavía un largo camino por recorrer. Sus primeros pasos ya le han permitido representar a Guate fuera de sus fronteras y demostrar que el talento académico también puede convertirse en una forma de llevar el nombre de nuestro país al mundo.
Por ahora, Julián continúa aprendiendo, enfrentando nuevos desafíos y construyendo una historia que apenas comienza.
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