Santos Ruíz tiene 83 años y una rutina difícil: cargar leña para su consumo diario. El trayecto, de casi dos kilómetros desde el caserío Parromero Chacayá hasta su casa, lo hacía como siempre, con paciencia y esfuerzo.
En el camino, una autopatrulla de la PNC se detuvo. Los agentes vieron la escena, entendieron la necesidad y actuaron: ayudaron a subir la carga y llevaron a don Santos hasta su vivienda.

No fue un operativo ni un acto planificado. Fue empatía, lectura del entorno y servicio real a una persona mayor que lo necesitaba.

Acciones así recuerdan que la seguridad también se construye con cercanía, respeto y humanidad. Y que, en los detalles más simples, Guate sigue dando razones para creer en su gente.
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