Nota del día

“Roquelito”, el profesor que promueve proyectos de robótica y tecnología en aulas de su aldea en Suchitepéquez

De la aldea a aula: el profe que transforma montañas en ciencia. Foto: cortesía

Desde el corazón de la aldea El Esfuerzo, ubicada en el municipio de Santa Bárbara, departamento de Suchitepéquez, surge la historia de transformación de José Antonio Roquel de León —más conocido cariñosamente por sus estudiantes como “profe Roquelito”. Su camino va de la humildad al liderazgo educativo, de la montaña al aula, de la adversidad al sueño cumplido.

Nacido en un hogar modesto, Roquel de León comprendió muy pronto que la educación podría ser la herramienta que cambiaría su vida y la de su entorno. Fue consciente de que su origen no sería obstáculo, sino impulso para alcanzar horizontes más amplios.

Superando limitaciones económicas, logró ingresar a la universidad, donde obtuvo el título de Profesor de Enseñanza Media, con especialización en Matemática y Computación. Su excelencia académica fue reconocida con la Medalla Summa Cum Laude —un reflejo de su esfuerzo y capacidad.

Actualmente, el profe Roquelito forma parte del equipo docente de un colegio en Santa Bárbara, donde imparte asignaturas como Matemática, Programación, Sistemas Computacionales, y se involucra en metodologías de vanguardia como ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) y el enfoque STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas).

Su pasión por la enseñanza se traduce en actividades lúdicas y pedagógicas orientadas a transformar la percepción que los jóvenes tienen de las materias científicas: ya no como algo inaccesible, sino como una puerta al descubrimiento, la creatividad y la solución de problemas reales.

Tecnología, robótica y conciencia ambiental

En el aula del profe Roquelito se lleva a cabo más que teoría: se construyen prototipos, se programan sensores, se inventan soluciones. Entre sus proyectos más destacados figuran:

  • Recipientes de basura automatizados, diseñados con sensores ultrasónicos, servomotores y microcontroladores que detectan la proximidad de residuos y se abren automáticamente. Una iniciativa que combina tecnología con higiene, sostenibilidad y conciencia ecológica.
  • Barco recolector de basura acuática, un prototipo controlado por los alumnos, impulsado por energía eléctrica, para retirar desechos flotantes en ríos y lagunas locales. El fin: que los jóvenes comprendan que la ciencia y la robótica pueden ser aliadas en la solución de desafíos ambientales.
  • Clubes de ciencia y tecnología, donde motiva a los jóvenes a participar en competencias regionales y nacionales. En 2024, alcanzó el segundo lugar en el concurso nacional de robótica “Soy Inventor GT Xela” en categoría avanzada.

Estos logros no solo destacan por su valor tecnológico sino también por su impacto social: la educación aplicada al entorno, la comunidad como laboratorio de innovación y la juventud como motor de cambio.

Mensaje y visión: el talento no depende de dónde vienes

Estoy convencido de que la ciencia y la tecnología pueden abrir puertas donde antes no las había, porque el talento no depende de dónde vienes, sino de cuánto estás dispuesto a luchar por tus sueños”, le dijo el profe Roquelito a este medio.

Su trayectoria, desde el valle de Suchitepéquez hasta la tecnología educativa, se convierte en faro para estudiantes, docentes y comunidades que creen en el poder transformador del conocimiento. Más aún, él busca construir alianzas con instituciones, empresas y personas con visión, para llevar la ciencia, la tecnología y la robótica a los rincones más apartados de su municipio y del país.

Un referente de esperanza y transformación

En un país donde el acceso a la educación de calidad muchas veces enfrenta desafíos estructurales, la historia de Roquel de León representa un testimonio de esperanza. Que un joven de una aldea transforme su entorno desde el aula, la robótica y la creatividad, habla de lo que puede lograrse cuando la vocación se une con la innovación.

Invertir en la educación científica, según él, es invertir en esperanza, innovación y progreso. Y su mensaje es claro: cualquier estudiante —sin importar su origen— puede convertirse en protagonista del cambio.

Para finalizar, este perfil del profe Roquelito nos recuerda que la montaña no solo forma parte del paisaje: también forma parte de la metáfora de ascenso, de esfuerzo, de visión. Desde la aldea El Esfuerzo nacieron los sueños; ahora esos sueños se expresan en códigos, ruedas de servomotor, sensores y jóvenes con ideas.

Y es precisamente en esa aula transformada donde se siembra el futuro de Guate.



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