Hoy se cumplen 50 años desde que Guate fue sacudida por uno de los eventos sísmicos más devastadores de su historia moderna: el terremoto del 4 de febrero de 1976. A las 03:01 de la madrugada, un sismo de magnitud 7.5, con epicentro cerca de Los Amates, en el departamento de Izabal, estremeció al país por casi 40 segundos, dejando profundas huellas en la memoria colectiva guatemalteca.
El desastre causó una catástrofe de grandes proporciones: más de 23 000 personas fallecidas, decenas de miles de heridos y más de un millón de damnificados; además de la destrucción de cientos de miles de viviendas e infraestructura crítica en todo el territorio nacional.
Homenaje y compromiso nacional
En la jornada conmemorativa de este miércoles, las partes involucradas recuerdan a las víctimas del sismo con actos solemnes y actividades culturales.
Las conmemoraciones también se han extendido a espacios de reflexión y preparación. Instituciones como la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) e INSIVUMEH han promovido actividades de prevención y simulacros para reforzar la cultura de gestión del riesgo en la población.
En este marco, las autoridades han reiterado el compromiso de Guate con la gestión integral del riesgo de desastres, la preparación ciudadana y la resiliencia comunitaria ante eventos sísmicos, que en un país situado en una zona de alta actividad tectónica son una amenaza constante. Se ha destacado la necesidad de fortalecer la normativa de construcción y la implementación de medidas técnicas sostenibles para proteger vidas y reducir vulnerabilidades futuras.
El aniversario también ha servido para recordar la importancia de transformar la memoria histórica en acción, incentivando espacios de cooperación técnica, educación pública y planificación territorial informada para mitigar los efectos de futuros desastres naturales.