Cada Viernes Santo, Cantel se convierte en un escenario donde la historia se representa con fuerza, ritmo y participación colectiva. La conocida dramatización entre judíos y centuriones no es un simple acto simbólico: es una tradición con más de 130 años que sigue convocando a decenas de guatemaltecos.
Alrededor de 25 actores dan vida a uno de los momentos más intensos de la Semana Santa: la representación de la vida, pasión y muerte de Jesucristo. En el centro de la escena, el enfrentamiento entre centuriones romanos y judíos construye una narrativa que mezcla fe, interpretación y acción en las calles del municipio.
Los centuriones, montados a caballo y vestidos como guerreros romanos, recorren Cantel en persecución de los judíos, quienes portan túnicas y ramas de laurel. Con los rostros cubiertos, ambos grupos avanzan mientras el público no se limita a observar: toma postura, sigue el recorrido y se involucra en cada momento de la representación.
La plaza pública se convierte en el punto clave de esta tradición organizada por la Iglesia Católica y sostenida por la comunidad. Con el paso del tiempo, la actividad ha incorporado nuevos elementos que fortalecen la experiencia sin perder su esencia.
Más allá de la dramatización, esta práctica mantiene vigente una forma distinta de vivir la fe. También proyecta a Cantel como un destino que, durante la Semana Mayor, atrae a visitantes que buscan conocer expresiones auténticas de Guate.

Aquí no hay escenarios improvisados. Hay historia, comunidad y una tradición que sigue en movimiento, porque la gente la respalda año con año.
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