El Quinto Domingo de Cuaresma se ha convertido en uno de los días con mayor afluencia en La Antigua Guatemala. Miles de personas llegan atraídas por una de las procesiones más representativas de la temporada: Jesús Nazareno de la Caída, un cortejo que inicia de madrugada y recorre la ciudad durante horas, marcando uno de los momentos más intensos de la antesala a la Semana Santa.
Este flujo no es casual. Los domingos de Cuaresma concentran tradición, cultura y devoción, factores que posicionan a Antigua como uno de los principales destinos de turismo religioso en la región. Cada procesión, alfombra y recorrido convierte sus calles en un punto de encuentro que atrae tanto a visitantes nacionales como extranjeros.
Pero detrás del fervor hay un impacto claro: economía en movimiento. Hoteles, restaurantes, transporte, comercio local y ventas ambulantes experimentan uno de sus picos más altos del año. La temporada de Cuaresma y Semana Santa es considerada una de las más fuertes para el turismo en Guate, generando millones en ingresos y sosteniendo a cientos de familias que dependen directamente de esta actividad.

En Antigua, este domingo no solo se vive… se siente en cada esquina y también se refleja en cada negocio que abre sus puertas. Tradición que convoca, visitantes que llegan y una economía que responde.