Una tradición que pasa de una generación a otra. Fotografías: Xela Informativo.
En Salcajá, Quetzaltenango, la memoria de los seres queridos se transforma en una expresión de creatividad y tradición. Cada 1 de noviembre, familias y niños recorren las calles del municipio con faroles elaborados a partir de ayotes, chilacayotes y calabazas, iluminando la noche con una costumbre que distingue a esta comunidad.
La tradición, conocida como “Una candelita para las ánimas benditas”, comienza en los hogares, donde las familias aprovechan las cáscaras de estos frutos para crear originales diseños. Después de retirar la pulpa, las limpian, marcan figuras y tallan rostros, calaveras y otras formas que cobran vida al colocar una vela en su interior.
Cuando llega la noche, los participantes salen con sus faroles y recorren las calles mientras comparten la frase que identifica esta celebración. Durante el trayecto, solicitan velas y mantienen viva una costumbre que combina ingenio, convivencia y recuerdo de los difuntos.
El recorrido culmina en el cementerio local, donde las luces se colocan como homenaje a quienes ya partieron. Así, una actividad que comienza con el trabajo artesanal en casa se convierte en una expresión colectiva de memoria y respeto.
Cada creación refleja la imaginación de quienes participan. Las familias buscan elaborar diseños distintos, conservar los conocimientos tradicionales y compartir con las nuevas generaciones una práctica que forma parte de la identidad de Salcajá.
Esta costumbre también despierta el interés de visitantes que encuentran en sus faroles una muestra de la riqueza cultural de Quetzaltenango. Su elaboración y recorrido permiten conocer una tradición que se mantiene gracias a la participación de niños, jóvenes y adultos.
En Salcajá, cada candelita representa un recuerdo y cada farol conserva una parte de la historia comunitaria. Una tradición que continúa iluminando el camino entre generaciones y mantiene presentes las raíces de sus habitantes.

En Buenas Noticias GT destacamos las expresiones culturales que mantienen viva la memoria de los pueblos y muestran la creatividad con la que Guate conserva sus tradiciones.