Su carrera se ha construido gracias a la poesía y su amor por otras artes. Créditos: DCA.
El poeta guatemalteco Wingston González, originario de Livingston, Izabal, ganó el XIV Premio de Literaturas Indígenas de América 2026 por su obra “Yágütaguarügü (Un poquito más allá)”, escrita en garífuna y español.
El reconocimiento fue anunciado por la Universidad de Guadalajara y representa un momento histórico para las letras guatemaltecas: González es el primer escritor de Guate en obtener este premio, dedicado a reconocer la creación literaria en lenguas indígenas del continente.
Su obra fue seleccionada entre 69 propuestas de autores de distintos países de América. El jurado destacó la manera en que el poemario combina poesía, historia y tradición oral para abordar la identidad, la espiritualidad y la trayectoria del pueblo garífuna.
“Yágütaguarügü”, que significa “Un poquito más allá”, recorre la historia del pueblo garífuna desde su salida de las Antillas hasta su llegada a las costas de Centroamérica. La obra fue escrita en el idioma garífuna, junto con textos en español, y propone una mirada desde la propia voz de su autor.
Para González, el reconocimiento también representa un homenaje a quienes transmitieron los conocimientos y la cultura que forman parte de su obra.
Una trayectoria que comenzó en Livingston
Wingston González ha construido durante cerca de dos décadas una carrera vinculada con la poesía y otras expresiones artísticas. Ha publicado más de una decena de libros y antologías y en 2015 recibió el Premio Mesoamericano de Poesía Luis Cardoza y Aragón.

Ahora suma uno de los reconocimientos más importantes de su trayectoria y lleva el nombre de Livingston y de la literatura guatemalteca a un escenario internacional.
El Premio de Literaturas Indígenas de América será entregado oficialmente el 4 de diciembre, durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Además del reconocimiento, González recibirá un premio económico de 300 mil pesos mexicanos y su obra será publicada en una edición bilingüe.
Su triunfo abre una nueva página para la literatura de Guate y coloca la poesía garífuna en el centro de uno de los grandes reconocimientos literarios del continente.